lunes, diciembre 19, 2005

Salgado es idiota

Es una lastima que no vaya a leer esto la ministra. Perdon, la Ministra.

Igualmente, es una lastima que esto vaya a sonar a tipico rugido por ser una Ministra de ZP. Perdon, Zapatero.

Hasta podria decir que es una lastima que el calificativo se tenga que tomar con la simple ligereza de quien, en pleno estado de agitacion, cuela una gruesa expresion para referirse a esta persona. Que se yo, una hija de puta. No, no tendria sentido, ni tampoco puede jurar nadie que sea hija de cortesana.

En fin, que da todo asi como cosa, pero esta mujer, se mire por donde se mire, es rematadamente idiota, a saber:

idiota.

(Del lat. idiōta, y este del gr. ἰδιώτης).

1. adj. Que padece de idiocia. U. t. c. s.

2. adj. Engreído sin fundamento para ello. U. t. c. s.

3. adj. coloq. Tonto, corto de entendimiento.

4. adj. desus. Que carece de toda instrucción.

Eliminando la ultima opcion (pues instruida es, no cabe duda), es sumamente triste que se puedan dar las tres primeras caracteristicas en un cargo politico, y mas aun que esto se pueda esconder tras la mascara de la responsabilidad y asumiendo como una especie de pesar estigmatizado por el mero hecho de hacer El Bien. Logicamente, me estoy refiriendo a la cosa del tabaco.

Y es que no tiene sentido, se mire por donde se mire. Hay una serie de supuestos tan jodidamente obvios que caen de cajon (mata, apesta, es caro...), pero que no pueden servir para justificar el hecho de que se vaya a convertir en ilegal el consumo de algo cuya venta es legal. No obstante, este ultimo argumento es igual de obvio, y por ello inutil, que los contrarios entre parentesis expuestos, y no deja de ser cierto que el tabaco bueno, lo que se dice bueno, no es. Entonces, esta justificada la ley? Veamoslo imaginando un nuevo supuesto:

Resulta que se detecta una adulteracion en los jamones extremeños. España entera llama al boicot, pero lejos de llevarse a cabo, el consumo sigue dando el beneplacito a pesar de estar advirtiendo las autoridades sanitarias que eso es malo, que ya se han muerto varias personas que han terminado con la sangre tan espesa que, al pincharles para una transfusion de urgencia, varios enfermeros se dislocaron las muñecas. Y es que resulta que el jodido aditivo es, ademas, adictivo, por lo que las hordas se lanzan a las calles para hacerse con cuantos jamones extremeños puedan. Un año y trescientas muertes despues, el Gobierno decide tomar cartas en el asunto, asi que ordenan analizar uno de los jamones extremeños para parar esta locura y poder facturar un par de multas del copon. Pero, oh, joder, el jamon no entra en la centrifugadora del CSIC, y con lo poco que entraria en una muestra no se puede llegar a precisar que cantidad mortal de aditivo hay por unidad (un par de lonchas no matan a nadie, aunque buenas no sean). Apesadumbrados, representantes del Gobierno anuncian a la poblacion de que no pueden hacer nada, que los jamones no confiesan su mal y van a seguir al alcance de cualquiera ante la imposibilidad de prohibir su venta aduciendo cuestiones de salud publica. Pero, no obstante, se pasara a gravar este producto, digamos un 65% para que la gente pase del tema, que ya saben ellos que estan todos enganchados por culpa del aditivo, pero que seguro que rascandose el bolsillo se les quita la mania como quien se baña los dedos en lejia para no comerse las uñas. Y asi durante mucho tiempo, con los Ciudadanos Puros protestando porque los golosos yonkis del jamon extremeño apestan a carne mal curada, aparte de transpirar mas de lo debido al realizar cualquier accion sencilla por el hecho de haber engordado lo indecible tras tanta y tan desmedida ingesta. Y desde el Gobierno, dale que te pego a subir y a subir el precio, adoptando nuevas medidas como las de limitar su venta y colocar enormes letreritos del tipo: "No solo Almodovar mata con los jamones". Y tras multiples y nulos intentos, finalmente se prohibe al español medio consumir el dichoso jamon extremeño a no ser que este acto lo haga en su puta casa o en locales adecuadamente preparados para su degustacion (a los que no pueden acceder menores, course). Mientras tanto, los expertos jamoneros extremeños aprovechan que sus jamones no pueden ser analizados para sobrecargarlos con mas aditivos, estudiando nuevos procesos de curacion en cadenas de bronceado para poder abaratar el precio del producto final, y asi hasta el infinito, y mas alla, con ellos muy contentos porque nunca se habia dado la siguiente situacion:

Toc, toc
- Si, quien es?
- Oiga, que somos del ministerio. Que queriamos mirar lo que tienen en la neverita de los venenos, por si hay algo ilegal, no mas.
- Ah, pero oiga, que esto es privao.
- No, si nos ha dao permiso el Juez, mire el papelito.
- Ah, bueno, pues si quieren me ponen ya las esposas.

Y es que, digo yo, no es muy normal que, si lo peor del tabaco son los aditivos, no se haya legislado de alguna manera lo que las tabacaleras (incluyendo una del estado) ha estado utilizando para potenciar los efectos adictivos de la nicotina, no? Ay, que hablabamos de jamones...

Por cierto, a dia de hoy los extremeños siguen patrocinando actos deportivos varios. Que a la gente tan deportista no les va a afectar eso, dicen, que en realidad lo del dinero ni importa ni nada, una minucia.